Miniaturas nucleares
Christian Sánchez Pichardo a00369875
La
tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos reaviva los temores de
una guerra en la que las armas nucleares y su destrucción sean las
protagonistas.
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11 agosto 2017
1.
“Fuego y furia”, improvisó el presidente a manera de advertencia. “Fuego y furia como
el mundo no ha visto antes”. Lo dijo, con macabra coincidencia,
el día que se cumplían setenta y dos años de la repetición de un fuego y
una furia hasta entonces inédita. El 9 de agosto de 1945 los cielos nublados
sobre la ciudad de Kokura evitaron que estallara en su centro la
bomba bautizada como Fat man.
En su lugar, a las once de la mañana, Nagasaki se llenó de fuego y furia
como tres días antes Hiroshima.
2.
Un día antes del pronunciamiento, la nota del Washington Post advertía
del progreso tecnológico en Corea del Norte. El régimen logró, según funcionarios de las
agencias de inteligencia estadounidense, miniaturizar una ojiva
nuclear para colocarla en la punta de uno de sus misiles.
3.
Ese mismo día, según informó su hija, murió
Haruo Nakajima, actor de reparto en películas de samuráis y primer portador del
traje de Godzilla . Tenía que cargar casi 100 kilos de disfraz –fabricado
con una especie de yeso, no de hule como podría parecer– para interpretar al reptil
agigantado, bestia del mundo post-Hiroshima. Según contó en una
entrevista, estudió algunos animales del zoológico para entender
cómo se movería este monstruo. Murió de pulmonía y con unas
cincuenta películas en el CV.
4.
En un salón lleno de eco en la esquina de Caxton y
Palmer, en Londres, Bertrand Russell advirtió al mundo. Fue el 9 de
julio de 1955, y la voz aguda y esforzada del filósofo de 83 años Caxton Hall pronunció
con puntualidad las palabras del famoso manifiesto. Lo firman once
científicos, entre ellos, el propio Russell y Albert Einstein. Termina, el
documento que pide a los gobiernos paz y desarme para salvar
a la especie humana de la autoextinción por vía nuclear con esta frase:
Ante el hecho de que en cualquier futura guerra
mundial se emplearían con certeza armas nucleares, y que tales armas
amenazan la continuidad de la humanidad, instamos a los gobiernos del
mundo para que entiendan, y reconozcan públicamente, que sus propósitos no podrán
lograrse mediante una guerra mundial, y les instamos, en
consecuencia, a encontrar medios pacíficos que resuelvan todos
los asuntos de disputa entre ellos.
5.
El 11 de agosto de 1984, Reagan probó el
micrófono antes de su comunicación semanal a la nación. Muchos eligen contar
del uno al diez, repetir alguna palabra oclusiva. Él prefirió una
broma. “Compatriotas, me complace informarles”, dijo “que he
firmado una legislación que proscribirá a Rusia para siempre; comenzamos
el bombardeo en cinco minutos”. El micrófono estaba grabando y, aunque
no salieron en vivo, las palabras y las risitas se filtraron a la
prensa. La Unión Soviética, por suerte para el mundo, respondió con un
comunicado de condena y no con el arsenal.
6.
El mismo Russell del pronunciamiento escribió
el 12 de agosto: “Mientras escribo esto, me entero que una
segunda bomba ha sido detonada en Nagasaki”. Lo que escribía
era un ensayo sobre la bomba atómica. “Es imposible imaginar”, comienza
el texto, “una combinación más dramática y horrenda de triunfo científico y
fracaso moral y político como la que se le mostró al mundo en la
destrucción de Hiroshima”.
7.
“Quizá no fue suficientemente fuerte”, calificó el presidente a manera de amenaza, su advertencia del fuego
y de la furia. Enmendó la postura al día siguiente de pronunciada en
respuesta al plan detallado por Corea del
Nortepara atacar la isla de Guam, donde Estados
Unidos tiene bases militares. Y aunque la realidad siempre se adelanta, hasta
el momento, el presidente advirtió que las “soluciones militares” apuntan hacia Corea
y están listas para disparar.
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